Denomino microtextiles a mis pequeños telares en miniatura. Funcionan además como transparencias fotográficas: pueden ser ampliadas sobre muros mediante proyectores de slides o vistos sobre cajas de luz.

El microtextil hace referencia a la textilería codificadas andinas como almacén de datos -databese, al igual que el microchip actual-. Tal como el kipu, el tocapu y otras que aun sobreviven en comunidades andinas, mis microtextiles funcionan así. 
 
Mis microtextiles almacenan la codificación genética del maíz, mediante 4 colores, nomenclatura científica para las 4 bases nucleicas del ADN. Así el microtextil es herramienta didáctica, educa que el maíz, y otros cultivos, son también de hechura humana, al igual que los textiles expuestos en museos, y por ello parte del acervo cultural que debemos proteger. El microtextil contradice que la textilería sea tratada como reliquias del pasado sin vigencia, objetos de contemplación en vitrinas. 
 
El 2004 una multinacional patentó el ADN del maíz ante la Oficina de Patentes de los EEUU. El maíz, no es "propiedad intelectual" de Monsanto, es mas bien resultado del trabajo coordinado de incontables generaciones de sembradoras y sembradores
; quienes actualmente nos están dando una lección de valor al enfrentar la destrucción del agua, la tierra y las semillas.

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Microtextiles en la exhibición colectiva "Madre Tierra Amotinada"

Museo de Arte Moderno de Bogotá. 2016.